lunes, 30 de septiembre de 2013

Almitas de papel IV



El amor para él,
un puerto comido por la sal
el barco anclado en el mar muerto
uno o dos nombres
la galletita que viene sin dulce adentro
la lluvia mojando la ropa tendida hace años
la mancha jugada en solitario
las escondidas dentro de una sociedad anónima
la conciliación obligatoria entre la sandía y el vino tinto
una ecuación en donde era imposible despejar x porque el pizarrón estaba siempre nublado
la soledad con espasmos de egoísmo compartido.
El viernes es lo mismo que  el lunes, el lunes es un perro mojado salpicando a la gente alérgica que salpica lo que no puede tener cerca.
El amor enespejo rumiado lunaenacuario bichobolita cascaritadenuez gatitoarisco.
Él no era amor

hasta que ella.



Almitas I

Almitas II

Almitas III

Almitas V

martes, 17 de septiembre de 2013

Almitas de papel III



El amor para ella,
un ananá en almíbar adentro de una lata oxidada
la manzana en la rama infinito punto rojo de alto
el pan que se hace con el trigo cosechado en un campo minado
la copa de vino en la mano enemiga
la tirita del “abre fácil” rota
la edición de la biblia con faltas de ortografía
el pantalón preferido hecho bermuda por accidente
la aceituna y el carozo nacidos al revés
Ludovico en un piano desafinado
el colchón de plumas que rechaza el fakir
la abuelita viviendo en un duplex con el lobo
La nube hecha de lluvia el aire hecho de agua el pasto hecho de caña la caña hecha de pez el pez hecho espada.
El prólogo que retarda el libro.
El amor  inventado amarillo hamacado palmaditaenlaespalda muchoymojado 
El amor disfrazando el miedo del amor antes del amor.



Almitas I

Almitas II

Almitas V

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cazafantasmas



El doctor dice que el  sillón no existe.
Pero aunque yo sepa que no tiene
ninguna correspondencia con la realidad,
lo creo.
Por aburrimiento, por ley de gravedad, por vicio.
Espectralmente me aferro a él.
Es el vidrio limpio que me choco distraída.
Lo creo tan fuerte
que hasta me da miedo
nunca volver a crear algo que ame tanto.
Amo odio la imperfección que invento.

Es tan  mío ese sillón

que tiene tu nombre.

martes, 20 de agosto de 2013

Todos somos una señora de anteojitos



Conocí a Hadaconhache
cuando era una mininube llena de lluvia,
me seguía y maullaba sin parar
Y una señora de  anteojitos,
directora del destino
nos miró y me dijo
“Si no te la llevás
viene una rata grande esta noche y se la come”

El andar midiendo quién la tiene más larga
la razón apropiada y que te lo digo yo y es así
querer ganarse todas las bolitas
guiñar el ojo aunque el ancho de espadas ni siquiera esté en el mazo
sobrar que tenemos más fuerza que el ancho Peuchele
defenderse cuando no hay ataque
la estrategia de ataque cuando estamos vulnerables
hacer todo lo que se puede y lo que no
querer rojamente aunque eso signifique
entregar la última Toddy que queda en el paquete
hacer lo mismo que hacemos todas las noches
tratar de conquistar el mundo
la demagogia
ser de la mitad más uno
ser de la mitad menos uno
mirar para atrás cuando te caes en la calle
a ver si alguno te vio
googlear aprobación
en cada ser vivo o inanimado que te cruzás
persistir hasta que te manden al carajo.

No somos más que una mininube de lluvia
cruzada con una señora de anteojitos
maullando pidiendo al otro
que nos lleve un rato
porque mete demasiado miedo
esa rata grande
que nos come de noche.




Ni escribir algo como esto
ni hacer el pasito de Michael Jackson en el medio de la avenida
ni salir en todas las fotos con cara de ninja con  cuatro rivotriles encima
ni que cada tanto por la calle me digan “señora”
ni que cada tanto por la calle me digan “señor”
ni confesar que me sé una de Arjona de memoria.

Por mis propios miedos
hice llorar alguna vez
a la mujer que amo.

Y esa es mi mayor vergüenza.

miércoles, 24 de julio de 2013

Almitas de papel V





Dicen que ese día
los libros intercambiaron el final
las ventanas se convirtieron en salidas de emergencia de ojos y excusas
las  baldosas subieron su autoestima y no se dejaron pisar por nadie
la gente flotó
se descreyó de la ley de gravedad
la ley del más fuerte se hizo la ley del más flexible
toda estrella fue fugaz
toda azucar fue palpable
todo grito fue sagrado.
Dicen que ese día
los colibríes golpearon las persianas del sol
los árboles treparon
hasta usar de almohadas las nubes
y soñaron la tierra,
las alegrías destiñeron
sobre todos los recuerdos.
Los carteles recortaban y pegaban el paisaje
haciéndose estribillos de la ciudad
los sombreros hacían malabares
con los pensamientos
la plaza fue pista de aterrizaje
del infinito
el viento en las hojas
hizo el himno del invierno.
Saturno hizo sapito
con uno de sus satélites
en el Atlántico
y el eco, allanó el camino.
Por eso, lo cierto es que ese día
todo era lo que parecía.
Ella iba por la vereda del sol.
Él, por la de la sombra.
Y los vino a cruzar
la parte del amor
que se colorea en esa justa intersección.




domingo, 14 de julio de 2013



Lo nuestro no fue amor
fue un intercambio 
de barcos llenos de esclavos
que no tenían fuerzas para rebelarse.